¿Cómo debería orientarse la acción exterior española durante 2015?

Cuando los especialistas en internacionalización empresarial hablan de la orientación internacional de las pymes 08032013Internacionalizacionespañolas suelen hacerlo desde un punto de vista exclusivamente comercial (qué exportamos, a dónde, qué volumen, en qué sectores…). El imperativo social de vivir siempre en el presente nos presiona y algunas veces nos hace perder visión y estrategia. Es por ello que de vez en cuando es necesario pararnos a pensar, alejarnos de las cuestiones del día a día, y mirar más allá del horizonte para saber de dónde venimos, dónde estamos y a dónde vamos.

Es bueno darnos cuenta de que, en nuestro caso, la internacionalización empresarial no es exclusivamente, aunque sí que lo es en gran parte, puro comercio. Para saber comerciar e invertir en un mundo tan complejo como el actual, es necesario analizar el conjunto, y por tanto tener en cuenta las diversas perspectivas de análisis.

Si queremos impulsar y apoyar la internacionalización de las pymes es necesario reflexionar sobre cómo debería orientarse la acción exterior española durante 2015.

Echando una ojeada al conjunto, parece que este año viene cargado de una Agenda Internacional intensa, más que los anteriores, debido al impulso que propicia la recuperación económica y al mayor protagonismo diplomático cuyo principal exponente será el asiento de España en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas durante el bienio 2015 y 2016. Sin embargo, la vida no es fácil y existen potenciales amenazas que podrían poner en peligro un justificado optimismo. Desde luego siempre va a haber curvas insospechadas pero las más visibles esta vez parece que vienen de dentro de nuestro propio país. Aunque más bien pudieran explicitarse en 2016, en 2015 se verán si salen para adelante o no.

Es bien sabido que en España afronta este año múltiples procesos electorales en un panorama político más complejo, que puede cristalizar en cambios profundos, algunos de los cuales podrían suponer una revisión de todo lo conseguido hasta el momento en la salida al exterior de las empresas españolas, que nosotros valoramos como muy positivo. Asimismo, este complejo panorama se completa con la existencia de tensiones territoriales, más allá de las producidas en tiempos pasados y que entran dentro del normal funcionamiento de nuestro sistema constitucional, que cuestionan la actual delimitación fronteriza del Estado (pilar definitorio de toda acción exterior).

Entrando en cuestiones concretas y externas sobre la orientación de la acción exterior de España durante 2015, los siguientes aspectos son de especial interés para el buen desempeño internacional de las pymes españolas:

  • Política de cooperación internacional: desafortunadamente, para este año y siguiendo la senda iniciada en esta legislatura, no se prevé un avance en esta política y en sus partidas presupuestarias, por lo que aún no podrá volver a ser uno de los “carros” que tire de las pymes en su salida al exterior. Es de esperar, eso sí, que en 2016 vuelva a retomarse cierto impulso.
  • Seguridad energética: este elemento es fundamental para la competitividad de la economía y de las empresas españolas. La caída del precio del petróleo iniciada a mediados de 2014 supone un revulsivo para la competitividad de España. Se espera que la situación siga siendo positiva en 2015, aunque desgraciadamente es difícil prever las fluctuaciones. Eso sí, este año puede consolidarse un nuevo patrón español de interdependencia en materia de hidrocarburos. A nivel propiamente europeo, a lo largo de 2015 debería detallarse el Paquete de Energía y Clima 2030.
  • Gobernanza europea: en este ámbito se han dado pasos muy importantes y positivos. Sin embargo, es compartida la visión de que aún queda mucho por hacer para evitar periódicamente ciertas tensiones en el seno de la Unión o ineficiencias en la gestión de los asuntos públicos. El ruido creado tras las elecciones griegas es un ejemplo de hasta qué punto siguen siendo vulnerables las instituciones comunitarias. Este año también se realizarán elecciones en el Reino Unido y, como siempre, es importante estar atentos para ver cómo afectan al resto de socios de la Unión.
  • Comercio: las ganancias de competitividad logradas en los últimos años gracias a la devaluación interna, la bajada de los precios del petróleo más recientemente y la depreciación del euro, deberían continuar apoyando la mejora de las exportaciones, que también deben seguir siendo impulsadas como se ha estado haciendo por el Ministerio de Economía y Competitividad.

Para completar este análisis por temas,  resulta útil analizar también la que debe ser la presencia e influencia de España en las diversas regiones del mundo durante 2015:

  • Europa: las relaciones con los socios de la Unión Europea se espera que sigan siendo positivas, y así debería ser para mantener un ambiente propicio para el desarrollo de los negocios. Todo apunta también a que vayan a serlo, aunque en menor medida, con Rusia en estos momentos de tensiones con los socios comunitarios, lo cual representa una oportunidad para una España que es un puente de diálogo entre ambos mercados. A pesar de ello, las sanciones mutuas entre Moscú y Bruselas deberían solucionarse ya que son un inconveniente para algunos sectores económicos, principalmente la agricultura y el turismo.
  • Estados Unidos: las relaciones con este gran aliado son muy positivas y deben proseguir con la tónica actual. Además, y para mejorarlas, España debe apoyar al resto de sus socios comunitarios en el intento de culminar este año la Asociación Trasatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP), que puede llegar a representar un impulso importante para la economía española y especialmente para las pymes.
  • América Latina: las relaciones con este continente deben proseguir con la senda positiva iniciada hace ya varias décadas. En este momento España debe seguir apoyando iniciativas de integración regional propiamente latinoamericanas de las que se pueden beneficiar empresas españolas, y mantener también la neutralidad en los proyectos que afectan sólo a algunos grupos de países. Asimismo, España debe implicarse en la nueva política con Cuba para abrirla a las empresas extranjeras.
  • Asia-Pacífico: en esta región los principales esfuerzos que debe realizar la acción exterior española deben enfocarse a aprovechar el impulso de ASEAN y de la firma del TPP (Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica) para impulsar con la UE la firma de nuevos tratados de libre comercio con varios Estados. Además, las relaciones con China deben seguir la actual tónica de amistad.
  • África y Oriente Medio: a pesar de lo que en numerosas ocasiones pueda parecer, algunos de los mercados de estas regiones representan una oportunidad muy importante para la internacionalización empresarial. Es por ello que la prioridad debe pasar por poder mantener una cierta estabilidad política y social para aprovechar sus oportunidades, no sólo de los Estados con instituciones más consolidadas (Emiratos Árabes Unidos, Sudáfrica, Marruecos, etc.) sino con otros que no las tienen tanto (Túnez, Nigeria, Senegal, etc.). Aunque sea por cercanía geográfica, España debe aprovechar las oportunidades de estas regiones que en los últimos años están teniendo una evolución económica muy positiva.