Un paso hacia la financiación alternativa para las pymes

El periodo de crisis económica se ha caracterizado por el mantenimiento de unas condiciones de acceso a la financiación restrictivas, junto a un elevado coste financiero aplicado a las empresas de menor dimensión. Este factor ha terminado por obstaculizar la actividad de las empresas, su planificación financiera y el desarrollo de los procesos de inversión. Desde el punto de vista de la demanda de fondos, cabe destacar que, en función de la estructura y tamaño de nuestro sector empresarial, de su situación patrimonial, y de la circunstancia del ciclo de la actividad económica, la necesidad de un mayor acceso a la financiación se justifica por la necesidad de financiar el ciclo de producción y, dados los elevados niveles de endeudamiento, a través de la refinanciación del pasivo para la reestructuración del balance.

Por otra parte, las pymes tienen un peso elevado en la generación de empleo y valor añadido en los principales países de la Unión Europea y especialmente en el caso de la economía española. Según la Small Business Act (SBA), las pymes juegan un papel fundamental en la economía española, “proporcionan casi las tres cuartas partes del total de los empleos del sector privado y el 64% del valor añadido, tasas que superan considerablemente la media de la UE. Esto se debe, en particular, al grupo de microempresas, que representan el 40% de los trabajadores del sector privado español y el 28% del valor añadido”. También indica que “el crédito a las pymes ha sido escaso en los últimos cuatro años, pero desde el primer trimestre de 2013 el acceso a los recursos financieros ha empezado a mejorar, según el Banco de España”.

IVALa financiación para las pymes de nuevas operaciones de crédito procedente de Entidades de Crédito Residentes está creciendo en el entorno del 4% de media, y el tipo de interés para este tipo de operaciones se sitúa por debajo del 5%. No obstante, las amortizaciones son aún superiores a estas nuevas operaciones de financiación, por lo que el stock de financiación vía préstamos hacia las empresas se reduce aún en el entorno del 8,5% y el diferencial de tipos de interés con respecto a las pymes alemanas se mantiene en los 200 puntos básicos. Se ha de esperar que durante este año y en 2015 las condiciones de acceso y coste de la financiación bancaria mejoren, conforme la demanda presente mayores tasas de crecimiento y de rentabilidad.

De igual forma, se irá reduciendo paulatinamente el endeudamiento de las sociedades, que continúa siendo muy heterogéneo. Según el Banco de España, en 2013 algo más del 15% de las pymes no presentaban recursos ajenos con coste. De las empresas que sí lo mantienen en su balance, el ratio de apalancamiento es inferior al 35% para más de dos quintas partes de las pymes, mientras que este ratio es superior al 80% para una cuarta parte de las empresas de menor dimensión.

El canal bancario seguirá jugando un papel esencial en la financiación de las pymes, pero irán ganando fuerza otras fuentes de financiación externa, como la emisión de obligaciones, la titulización, el capital riesgo o los mercados de valores. Para ello, es necesario un marco regulatorio que fomente una mayor provisión de instrumentos financieros alternativos, ampliando el conocimiento y mejorando la cultura y la gestión empresarial de las pymes para que, la excesiva bancarización no sea un obstáculo para la competitividad de nuestras empresas.

Por ello, hay que valorar positivamente el conjunto de medidas del proyecto de Ley de fomento de financiación empresarial, que ha aprobado recientemente el Gobierno. Tal y como se detalla en su exposición de motivos, en esta normativa se articulan un conjunto de medidas con una doble finalidad. La primera, hacer más accesible y flexible la financiación bancaria a las pymes, y parte de la convicción de la necesidad de recuperar el crédito bancario, dada su vital importancia en nuestro sistema financiero. Y la segunda, avanzar en el desarrollo de medios alternativos de financiación, sentando las bases regulatorias necesarias para fortalecer las fuentes de financiación corporativa directa o financiación no bancaria en España.