Oportunidades y retos internacionales de las pymes españolas

La internacionalización se ha convertido, desde el inicio de la crisis, en la tabla de salvación de la actividad para una buena parte de las empresas españolas, muchas de ellas pymes. Es verdad que la vocación exportadora de las pymes en nuestro país ha sido escasa, ya que han estado tradicionalmente volcadas en el mercado local, autonómico o nacional, y en contadas ocasiones se han planteado aprovechar las oportunidades de negocio fuera de nuestras fronteras.

Pero la globalización de los mercados y, sobre todo, la paralización de la demanda interna desde 2007 como consecuencia de la crisis económica han impulsado a nuestras empresas a mirar hacia fuera buscando nuevas vías de negocio.

En los últimos años se han incorporado a la actividad exterior una media de 60.000 empresas. Y lo que es más significativo, en los últimos años se registra una tendencia al alza del número de empresas llamadas regulares, es decir, aquellas que mantienen su actividad exterior continuada durante cuatro o más años. En los primeros siete meses de este año, el porcentaje de empresas regulares aumentó un 10’8%, hasta alcanzar la cifra record de 43.596 empresas.

Las pymes tienen un papel destacado en la exportación española, hasta el punto de que se han convertido en el motor fundamental de esta actividad, especialmente por su potencial de futuro. Sin embargo, no es menos cierto que su negocio en el exterior es aún muy limitado. Más de la mitad (52’1%) de las empresas exportadoras, sobre todo pymes, facturaron en el exterior menos de 5.000 euros y otro 17’3% no superó los 25.000 euros en 2013.

Pero si las oportunidades son indudables, no se pueden obviar los enormes retos que, sin duda, conlleva también  la internacionalización, especialmente en el caso de las empresas de menor dimensión. Unos retos que se derivan, en buena parte, de la necesidad de contar con sólidos planes estratégicos y proyectos de expansión; un profundo conocimiento de los mercados en los que se quiere introducir la empresa; acceso a los recursos financieros necesarios para poner en marcha estos proyectos y para afrontar los posteriores costes jurídico-mercantiles, laborales, fiscales, etc. inherentes a la actividad exterior.

Algunas de estas trabas, o una combinación de todas ellas, son la causa del fracaso temprano de algunos proyectos de las pymes en el exterior.

Por eso es necesario implementar medidas específicas de apoyo a la internacionalización de las pymes, que incluyan:

  • El mantenimiento y posible incremento en ejercicios sucesivos del esfuerzo presupuestario para facilitar a las pymes su acceso a los mercados exteriores;
  • Mayor coordinación de la promoción internacional entre las distintas administraciones con competencias en este ámbito y de los mecanismos de financiación existentes;
  • La creación de plataformas comerciales en destino, integradas por expertos y técnicos que puedan prestar el apoyo necesario a las pymes;
  • Fomentar las alianzas estratégicas entre empresas, a través de consorcios u otras formas de cooperación
  • Y, sobre todo, un marco fiscal que incentive la actividad de las pymes españolas en el exterior.

El proceso de internacionalización de las pymes españolas goza de buena salud, es irreversible y augura un futuro esperanzador para nuestra economía. Pero es necesario abordar un marco de apoyo que potencie sus fortalezas y neutralice sus debilidades.

Para conocer la realidad y el futuro de la internacionalización y las medidas necesarias para consolidar la actividad exterior de nuestras pymes, CEPYME y el Banco Popular han organizado la jornada Las pymes ante las nuevas oportunidades y retos internacionales, que se celebrará el próximo 5 de noviembre, con la participación de destacados expertos nacionales e internacionales y con la presencia del ministro de Industria, José Manuel Soria en el acto de inauguración.