Medidas de estímulo al empleo

El Gobierno ha aprobado un nuevo conjunto de medidas para impulsar las políticas activas de empleo a través de la Estrategia de Activación para el Empleo 2014-2016. Se trata de un plan plurianual para vertebrar las actuaciones de los distintos servicios públicos de empleo bajo unos objetivos y principios de actuación comunes y compatible con la flexibilidad en los instrumentos para su consecución.

Diseñado en colaboración con las Comunidades Autónomas, contará con una dotación de 1.252 millones a distribuir entre dichas Comunidades, con el objetivo de acelerar la transición del desempleo al empleo y mejorar la eficacia y la calidad de los servicios públicos de empleo. El elemento más novedoso de esta Estrategia reside en la orientación de las políticas en función de sus resultados, de forma que dichos resultados condicionarán la distribución de los fondos en ejercicios posteriores.

Se trata de una iniciativa que se inscribe en el marco de desarrollo del acuerdo alcanzado el pasado 29 de julio entre los agentes sociales y el Gobierno, cuyo contenido contempla distintos compromisos para la mejora de las condiciones que permitan incrementar el empleo en España, un objetivo prioritario en esta fase de recuperación de la economía.

Con independencia del indudable valor que tiene esta acción, orientada a solucionar el que es, sin duda, el principal problema de nuestro país (el elevado índice de desempleo y su incidencia en colectivos como los jóvenes o los parados de larga duración), es importante el esfuerzo que reflejan estas medidas por evaluar su impacto y maximizar su eficacia, práctica hasta ahora inexistente, así como el impulso que se otorga a la colaboración público-privada en materia de intermediación laboral. Además, trata de mejorar la empleabilidad y optimizar la calidad de la formación para el empleo, vinculando políticas activas y pasivas e impulsando el emprendimiento.

Se trata, por tanto, de una iniciativa positiva, cuyos efectos deberían verse complementados y reforzados por medidas orientadas al fortalecimiento de las pymes, base del tejido empresarial español y de la creación de empleo en nuestro país. En este sentido, es indispensable adoptar otras medidas a corto plazo que faciliten el crecimiento de las pymes; entre ellas, la aprobación de incentivos fiscales más ambiciosos, el apoyo a las iniciativas de inversión o la mejora del acceso al crédito.