El sector privado liderará la salida de la crisis

Las reformas realizadas hasta el momento han ayudado, pero quedan algunas pendientes, como la de las administraciones públicas o una más ambiciosa reforma fiscal, sin olvidar otras de interés, como la que exige el sector energético.

El sector público está sumido en un proceso de reducción de deuda y déficit, lo que hace que el privado asuma un rol de profunda responsabilidad: liderar la salida de la crisis.

Por ello, el apoyo a la actividad empresarial tiene que ser firme para que se puedan crear entre 300.000 y 400.000 puestos de trabajo hasta 2015.

En el capítulo del empleo hay que hacer un doble esfuerzo, pues la mejoría económica, no se está reflejando en la creación de empleo al ritmo que sería deseable. En este sentido, es preciso reducir la presión impositiva sobre el factor trabajo. Hay que aliviar la presión sobre los costes salariales mediante la rebaja de las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social, situándolas en valores similares al resto de los países del entorno. El aumento del gravamen que vienen sufriendo las empresas –un 5% más en las bases máximas en 2014— tiene un impacto negativo en la competitividad de las mimas y, por tanto, en la creación de empleo.

Si hablamos de creación de empleo, hay que hacerlo de fortalecer las pymes. Es decir, de mejorar la financiación, de reducir los impuestos, de mejorar la eficiencia del sector público, de una legislación más sencilla, de incrementar la seguridad jurídica, de reducir cargas de aumentar la flexibilidad interna, avanzando más en las posibilidades que ofrece el II Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva en relación con la distribución irregular de la jornada, la movilidad funcional y el salario variable.

El sector privado lidera la salida de la crisis

Hay que mejorar el entorno empresarial y potenciar la contratación a tiempo parcial reduciendo la complejidad y rigidez actual. También habría que apostar por todas las posibilidades que tiene la contratación, y por otros elementos de flexibilidad interna como alternativa al despido cuando haya causas económicas, técnicas y organizativas o de producción de la empresa que lo justifiquen; o acelerar los nuevos mecanismos de colaboración público-privada para crear unos sistemas de intermediación adecuados para cubrir las vacantes que no son cubiertas.

En este escenario de consolidación de la recuperación económica hay que acometer las reformas pendientes, porque hay que afianzar el crecimiento, dinamizar la actividad empresarial y elevar el ritmo de creación de empleo. Sólo con un entorno más favorable para desarrollar la actividad empresarial se logrará una recuperación sostenible capaz de crear empleo con el ritmo y la intensidad que necesitamos y que todos deseamos.