Crédito para salir al exterior

Las pymes son un elemento clave en el proceso de recuperación, tanto en términos de generación de riqueza como de creación de empleo. Por ello, y para alcanzar un nuevo estadio de crecimiento sostenido, es preciso que en esta nueva etapa se aúnen esfuerzos para fortalecer a la pymes. Cada uno desde su ámbito de responsabilidad.

El Gobierno ha emprendido un camino de reformas que han contribuido y contribuyen a lograr ese fin. En el mismo sentido, han adoptado medidas que dan respuesta a algunas de peticiones que desde hace unos años reclamamos los empresarios para poder operar en un entorno más favorable.

Sin embargo, las pymes aún se resienten por la elevada presión fiscal, por el incumplimiento en los plazos de pago o por la maraña y complejidad normativa y burocrática… Aspectos todos ellos que deberían dejar de ser lastres y convertirse en aliados para la inversión, la innovación o la internacionalización de nuestras empresas.

Las pequeñas y medianas empresas españolas han demostrado que están preparadas para salir al exterior. En 2013 se registraron 150.992 empresas exportadoras frente a las 66.278 de 2011.

Pero al igual que aumenta el número de empresas que salen al exterior, también se incrementa el número de las que desisten y abandonan tal actividad.

España ha recuperado competitividad. Las pymes españolas ofrecen productos y servicios de calidad, pero algunas flaquean en las estrategias de internacionalización y el posicionamiento en los mercados seleccionados.

Por ello son tan importantes los encuentros empresariales como el organizado recientemente aprovechando la visita del presidente de México a España; más si cabe cuando se trata de dos países que avanzan por senderos comunes desde hace tantos años.Ciudad-Mexico

Y es que España y México pueden presumir de que, más allá de los lazos históricos y culturales, tienen una estructura empresarial similar, asentada en la actividad y capacidad de las pymes. En ambos casos, las pequeñas y medianas empresas representan el 99% de las empresas operativas.

No es casualidad que España sea el segundo mayor inversor de la UE en México, ni tampoco que este país haya cambiado su querencia inversora y apueste por España. Cumpliendo la sugerencia realizada en el marco de la X Comisión Binacional México – España (2012) para que la relación inversora no fuera tan unilateral (España – México), el país presidido por Peña Nieto ha pasado en 2013 a ser la nación latinoamericana que más ha invertido en España. Tampoco es casualidad que 4.837 empresas españolas trabajen de manera estable en México o que en 2013 se haya multiplicado por 4,3 la inversión directa de las empresas mexicanas en España.

Ambos países han acometido importantes reformas; cambios que abren oportunidades para los inversores de todo el mundo. España, gracias a las reformas acometidas, ha vuelto a ser atractiva para los inversores. Y México, por la parte que le toca, además de las reformas que ha realizado en materia de competencia económica, del sistema financiero, laboral, fiscal, telecomunicaciones y energético, dispone de 10 tratados de libre comercio que le vinculan a un mercado potencial de más de mil millones de personas en 45 países.

Pero en todo este proceso hay un elemento clave: la financiación.

Si las dificultades que han tenido hasta el momento las pymes para acceder al crédito no se diluyen y desaparecen, será prácticamente imposible poner en marcha proyectos que nos permitan crecer.

Parece que ahora, impulsadas por las nuevas medidas del BCE y del propio Gobierno de España, las entidades bancarias tienen una nueva disposición al crédito. Confiemos en que así sea; y que sea además en un brevísimo periodo de tiempo.