Exportar, una oportunidad para las pymes

Por Antonio Garamendi,

Vicepresidente primero de CEPYME

Los negocios fuera de las fronteras españolas ha sido la tabla de salvación para algunas pymes; para otras, una fórmula de crecimiento. El sector exterior en España ha evolucionado de forma muy positiva. Entre 2000 y 2013, las ventas de bienes y servicios han registrado un incremento acumulado del 91%. Una evolución que aún es más significativa si la comparamos con los países del entorno, como Alemania (102%), Reino Unido (85%), Italia (48%) y Francia (35%), países que, a pesar de estos resultados, y a diferencia de España, han perdido peso en las exportaciones mundiales.

Hasta el inicio de la crisis, la economía española se sustentaba fundamentalmente en la demanda interna. Con la caída del consumo y de la inversión, el tejido productivo y económico español se deterioró y muchas pymes hallaron en la exportación otra oportunidad.

De ahí el aumento tan significativo del número de empresas con actividad exterior, que ha pasado de las 66.278 que había en 2000 a 150.992 en 2013; un 128% más.

Nuevos mercados, economías más dinámicas y las oportunidades que brindaban sectores crecientes han sido el oxígeno que ha salvado a las pymes ahogadas por la recesión; y también, una prescripción para el crecimiento.

Las administraciones son conscientes de la importancia que tiene la salida al exterior como elemento dinamizador de la economía, de ahí la puesta en marcha de planes como el Estratégico de Internacionalización de la Economía Española 2014-2015.

Sin embargo, para que este crecimiento se mantenga en el tiempo hay que promover un marco favorable que nos haga más competitivos. Un entorno jurídicamente seguro, fiscalmente menos gravoso, en el que se mantengan la moderación salarial y se aumente la flexibilidad interna. Hay que potenciar un mercado interior europeo cohesionado y eficiente, hay que culminar el mercado interior de la energía, hay que profundizar en las fórmulas de colaboración público-privada e incorporar en el proceso de toma de decisiones la cultura de pensar siempre en pequeño.