La economía de Europa ralentizará su crecimiento en 2017

El crecimiento de la economía en Europa se verá ralentizado en 2017 por la influencia de factores adversos. Tan solo se espera un modesto desarrollo de la zona euro y de la Unión Europea, ya que a pesar de las mejoras recientes observadas en el mercado laboral y en el aumento del consumo privado, se prevén obstáculos al crecimiento y un debilitamiento de los factores favorables.
El principal motor de crecimiento de aquí a 2018 seguirá siendo el consumo privado, además de las expectativas de crecimiento del empleo y el ligero aumento de los salarios. A estos factores se une la esperada reducción del déficit presupuestario global de la zona euro, una política fiscal no restrictiva y el aumento de las inversiones.
Obstáculos para el crecimiento de la economía
Todas estas circunstancias positivas darían un gran impulso a la economía si no fuera por los elementos adversos, los cuales hacen que la progresión se ralentice y disminuya. Así, la incertidumbre política, la lentitud del crecimiento fuera de la Unión Europea y la debilidad del comercio mundial son los factores que lastran las perspectivas de crecimiento.
Todo esto, sumado a los malos resultados económicos de los últimos años y la imposibilidad de contar con el apoyo de factores externos, como la depreciación de la moneda o la caída de los precios del petróleo, ponen en riesgo las posibilidades de progreso.blog-economia-ue
La Comisión Europea ha presentado sus previsiones de otoño y vaticina que el crecimiento del Producto Interior Bruto en la zona euro será del 1,7% en 2016, del 1,5% en 2017 y del 1,7% en 2018. Por otra parte, se espera que el crecimiento del PIB en la Unión Europea siga una pauta similar con un 1,8% en 2016, un 1,6% en 2017 y un 1,8% en 2018.
Todos los Estados miembros se beneficiarán de esta lenta recuperación, pues la actividad económica de cada uno seguirá expandiéndose de forma desigual.
Por su parte, el entorno de inversión está mejorando por fin y se prevé un repunte en 2018: en general, se espera que las inversiones aumenten un 3,3% este año, un 3,1% en 2017 y un 3,5% en 2018. Asimismo, pronostican que disminuya la deuda pública de la zona euro del 91,6% en 2016 al 89,4% en 2018.
El crecimiento se traducirá en más empleo
El impulso de la economía supondrá un aumento del 1,4% del empleo en la zona euro y en la Unión Europea, más que en ningún otro momento desde 2008, impulsado por la demanda interna y por un crecimiento salarial moderado. El desempleo en la zona euro se prevé que disminuya de forma relativamente rápida, pasando del 10,1 % en 2016 al 9,7 % el próximo año y al 9,2 % en 2018. La tendencia debería de ser idéntica en el conjunto de la UE y la tasa de desempleo bajará del 8,6 % este año al 8,3 % el próximo año y al 7,9 % en 2018.
En el período de análisis y a partir de un nivel muy bajo, la inflación subirá moderadamente hasta situarse por encima del 1%, ya que se prevé un aumento de los precios del petróleo. En general, la inflación en la zona del euro se espera que suba de un 0,3 % en 2016 a un 1,4 % en 2017 y 2018. En la UE, se prevé que la inflación suba del 0,3 % este año al 1,6 % en 2017 y al 1,7 % en 2018.
El comercio mundial, que ha sido excepcionalmente débil este año, se prevé que aumente más lentamente que el PIB en 2016, antes de crecer de nuevo al ritmo del crecimiento del PIB en 2017 y a un ritmo ligeramente superior en 2018. Además, se prevé que las importaciones aumenten más rápidamente que las exportaciones en la zona del euro.
El voto del Reino Unido de abandonar la Unión Europea, el conocido como Brexit, junto a otros factores, ha generado una incertidumbre que puede considerarse un indicador de mayores riesgos políticos en la actual coyuntura política inestable. En el plano externo, las tendencias a la incertidumbre económica en China y el riesgo de agravamiento de conflictos geopolíticos, suponen un aumento de los riesgos a la baja respecto a las previsiones de la Comisión.